Decía el filósofo francés Guy Debord, fundador del movimiento situacionista, que el espectáculo «es lo que escapa a la actividad de los hombres, a la reconsideración y corrección de sus obras. Es lo contrario del diálogo. Donde quiera que haya representación independiente, el espectáculo se reconstituye». Pero, ¿qué es el Espectáculo? El Espectáculo no es su interpretación vulgar, que es una cierta pantomima cinematógrafica, ni los personajes que la desarrollan, aunque sin duda este concepto vulgar de “espectáculo” no cabría apenas fuera del concepto de Espectáculo. El Espectáculo debordiano consiste, pues, en la dominación de la vida social por la economía, en la degradación del ser al tener, y del tener al parecer. La economía del perpetuo desarrollo, de la producción sin fin, negación de los fines por la posesión de la vida individual devenida en mera apariencia, en mercancía. Así Debord recogía el concepto marxista del fetichismo de la mercancía para reinterpretarlo como la visión de un momento histórico, que no es sino «una cosmovisión objetivada». El Espectáculo es la culminación de este proceso que finaliza en la abstracción de la perspectiva económica, que totaliza efectivamente una visión mercantil e industrial del mundo para desposeer al individuo de sí mismo, esto es, vaciarlo a fuerza de sopor: sopor de un “sí mismo” vaciado por el mundo mediatizado de las imágenes.
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martes, 7 de mayo de 2019
sábado, 10 de noviembre de 2018
Sobre el humor negro reaccionario en medios virtuales
Desde hace unos pocos años se viene instalando en las redes sociales un perfil de reaccionario que emplea el humor negro para hacer propaganda de su ideología. Y si bien constatar lo siguiente no es el objetivo primordial de este artículo, al menos no lo es personalmente, tengo la sensación de que usan el humor negro porque no son capaces de articular razonamientos más complejos ni de profundizar demasiado, por lo tanto, en las ideas que caricaturizan: que en el fondo creen agudas y cruciales las mistificaciones y simplificaciones de sus caricaturas cada vez más inoportunas e impotentes. No es sólo que su consustancial prepotencia humana ciegue sus consciencias sobre las mediocridades de sus palabras lo que, a fin de cuentas, nos sucede a todos de un modo u otro — lo advierte hasta la biblia, que en Mateo 7:5 dice: «saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano».— : es que además tienen miles de seguidores que aplauden por sistema su brutalidad.
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| Autorretrato de Francisco de Goya donde se caricaturiza a sí mismo como a un Autor Importante. |
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