jueves, 10 de mayo de 2018

Fragmento: La religión y la nada (Keiji Nishitani)

La religión y la nada es un ensayo escrito por el filósofo japonés Keiji Nishitani, nacido el 27 de febrero de 1900 y fallecido el 24 de noviembre de 1990 en Kioto. En esta obra Keiji pretende dilucidar un nuevo significado para la nada en nuestras vidas, entroncándolo con el pensamiento religioso y criticando la objetivación de la realidad humana a través de la ciencia moderna y la pretensión de ésta por abarcar toda explicación "racional" sin considerar sus límites explicativos, allí donde la filosofía o la religión tienen una cabida más pertinente para dar respuestas a los más íntimos problemas humanos. Para Keiji "la nada" no puede sustraerse de la existencia sino únicamente extraer o de este vacío las realidades religiosas que lo hacen trascender su animalidad. La nada no se opone a la realidad: es su fundamento primero

Keiji Nishitani fotografia en blanco y negro de él sentado con las piernas cruzadas
Keiji Nishitani

martes, 1 de mayo de 2018

Acerca del consenso científico: pseudociencia, razón y soberanía.

Los científicos no son un conjunto homogéneo de opiniones, porque cada científico se reconoce únicamente en su  disciplina; pero tampoco son una plétora de singularidades, como cuando ante cierta proposición pseudocientífica o mágica oímos decir que "los científicos no se ponen de acuerdo", con lo que se crea un falso paisaje de discordancia que, a beneficio de la proposición misticista, no es o no suele ser en absoluto real. Así se iguala una proposición con su contraria: bajo la tutela de esta discordancia, donde ambos puntos de vista cuentan de facto con el mismo número de pruebas. Ocurre del mismo modo también al contrario: el uso torticero de un "consenso científico" a favor de la práctica mágica que defienda el charlatán de turno. Es el periodismo amarillista el que más uso hace de esta mentira.
 
Cuando decimos "los científicos" generalmente nos referimos a los científicos agrupados en torno a la negación o a la afirmación de una cierta proposición, ésta generalmente, aunque no siempre, en materia de ciencia, como pueda ser por ejemplo "la tierra es plana". Esto no significa que lo que llamamos "el consenso científico" no apunte a ningún cuerpo o ente real existente, sólo que no apunta necesariamente a ningún estamento jurídico, sindicato o corporación física declarada. El consenso científico se puede definir, más bien, como el grupo explosivo (puesto que aparece siempre de repente, aunque bien pueda argumentarse que estos acuerdos son demasiado frecuentes individualmente como para sostenerse en serio que no formen un conjunto previamente dado. Esto representa para nosotros, sin embargo, una impúdica obligación ética desde la  consistencia por la regularidad, cuando son en sí los individuos quienes, desde sus concretas disciplinas científicas, surgen al debate cuando las proposiciones aparecen; a veces es uno de ellos quien inicia una cierta polémica científica, pero otras veces no. Cuando se dice "la tierra es plana" o "la tierra es el centro del universo y el sol y todos los astros giran alrededor de ella" es probable encontrar que la mayoría de individuos que forman el consenso científico y que se sitúan en contra de su cientificidad en uno u otro tema sean prácticamente los mismos; sin embargo, a nivel individual, sobre todo en proposiciones más refinadas o abiertas, no es correcto asumir un grupo previo posicionado a favor o en contra de una polémica antes siquiera de que ésta se descubra; razón a partir de la cual afirmamos que es correcto denominarlos como "grupo explosivo") y suficiente de científicos que declaran como teoría válida/ inválida o como ciencia/pseudociencia una supuesta disciplina con dicha pretensión de cientificidad.
 

sábado, 21 de abril de 2018

Cinco microcuentos satíricos de Sławomir Mrożek

Sławomir Mrożek fue un escritor polaco nacido en 1930 y fallecido en 2013. Su obra se compone fundamentalmente de pequeños relatos satíricos con un irónico sentido del humor donde expone la crueldad de la naturaleza humana, el absurdo de sus vidas y los abusos del poder. Además, fue dramaturgo y escribió cómics. La editorial Acantilado ha publicado varias compilaciones de cuentos, como La mosca, La vida difícil o La vida para principiantes. Los cuentos que seleccionamos forman parte de La mosca y La vida para principiantes.
 
 

lunes, 9 de abril de 2018

La disputa entre Sartre y Camus: pequeño acercamiento a los argumentos de éste último.

Una de las acusaciones más frecuentes que suelen esgrimirse contra el filósofo francés de ascendencia argelina Albert Camus, es la de resultar moralista, casi equidistante, que no aceptaba las contradicciones que una revolución que pretendía acabar con las desigualdades de clase conlleva. Pero no deja de tener su ironía que aquellos que, en general marxistas, sostienen este argumento, a favor por cierto de Jean Paul Sartre —pero también de Merleau-Ponty o Jeason, éste último el oponente más feroz de Camus— con quien como es ampliamente sabido, Camus disputó sobre este tema a raíz de su escrito "El hombre rebelde", se encuentren ellos mismos lejos de sufrir en carne propia las contradicciones de una revolución de este tipo. —El propio Sartre no participó abiertamente durante la resistencia francesa, se limitó a escribir desde su sillón, como Camus le reprocharía, cosa que éste sí hizo. De ello Sartre sólo pudo defenderse diciendo que él no luchaba por evitar que se produjera historia,  sino para hacerla. Más tarde, Jean Paul Sartre le reprocharía a Camus no militar en el partido, cosa que sí había hecho en el pasado. Para él esto se asemejaba a un empate. Tras la muerte de Camus, Sartre lideró algunas de las revueltas más populares de su país—. Y si se las imaginan, ligeramente, nunca es como víctimas. Es fácil defender a la URSS (o a cualquier transición sangrienta de la historia) tildando de moralista impoluto a Camus cuando no eres tú quien se está pudriendo en un Gulag o en un campo de concentración. —Desde luego que también es bien sencillo suprimir nuestro escepticismo y tomar a la Unión Soviética como una caricatura diabólica de sí misma, comparándola al genocidio nacional socialista alemán, cuando el marxismo, filosofía profunda, al contrario que aquella que fundó el fascismo, no hacía necesaria una purga homicida más que en la medida en que un hombre es lo que hace; no es lo que es, por determinación del nacimiento, como sostendrían filosofías fascistas, sin medida de las intrincadas relaciones sociales que se producen en la vida en comunidad, que en su apartado económico el marxismo describió a menudo con precisión y posteriores sociologías han extendido.
 
fotografía en conjunto de Sarte y Camus sentados en el suelo junto a otros intelectuales de la época como Beavouir o Piccaso
Sartre, Camus, Beavouir, Picasso y otros intelectuales

miércoles, 24 de enero de 2018

Fragmento: Sobre el punto de vista idealista (Arthur Schopenhauer)

Sobre el punto de vista idealista es el primer capítulo del segundo volumen del monumental, genial y afamado libro El mundo como voluntad y representación, del filósofo idealista y pesimista Arthur Schopenhauer. Aquí Schopenhauer estima y expone la "realidad" objetiva del mundo no tanto una falsedad sino como un producto del Yo subjetivo, posicionándose a favor de otros idealistas como Kant y Berkeley. He aquí el inicio de dicha obra y capítulo, no completo.
 
Más adelante, en el mismo capítulo pero ya fuera de nuestro alcance, Schopenhauer escribe:

«El mundo del que el yo se separa con la muerte era, por otro lado, mi mera representación. El centro de gravedad de la existencia recae en el sujeto. Lo que se demuestra no es, como en el espiritualismo, la independencia del cognoscente respecto de la materia, sino la dependencia de toda materia respecto de él».

Arthur Schopenhauer.

sábado, 20 de enero de 2018

Fragmento: Cartas a un joven poeta (Rainer Maria Rilke)

Cartas a un joven poeta es un libro que reúne la serie de cartas que el poeta en lengua alemana pero nacido en Praga, Rainer Maria Rilke, se envió con el poeta Franz Xaver Kappus. Kappus, quien en aquel momento era un joven desconocido que estudiaba en la escuela militar de Hungría, pedía a Rilke consejo para escribir buena poesía. En total, son diez cartas que van desde 1903 a 1908. Fue este quien decidió publicar las cartas en 1929 tras la muerte del poeta. En estas cartas se tratan temas sobre literatura, estética, religión, espiritualismo, el amor o la ironía, tema acerca del cual extraemos un fragmento.  En éste, Rilke confiesa además cuáles son sus dos libros favoritos.

Fotografía de Rilke en un silla
Rainer Maria Rilke

En la introducción, Kappus dice: «Era en 1902, a fines de otoño. Estaba yo sentado en el parque de la Academia Militar de Wiener Neustadt, bajo unos viejísimos castaños, y leía en un libro. Profundamente sumido en la lectura, noté apenas cómo se llegó junto a mí Horacek, el sabio y bondadoso capellán de la Academia, el único entre nuestros profesores que no fuera militar. Me tomó el libro de las manos, contempló la cubierta y movió la cabeza. “¿Poemas de Rainer María Rilke?”, preguntó pensativo. Y, hojeando luego al azar, recorrió algunos versos con la vista, miró meditabundo a lo lejos, e inclinó por fin la frente, musitando: “Así, pues, el cadete Renato Rilke nos ha salido poeta…”»

domingo, 7 de enero de 2018

Fragmento: Sobre la buena voluntad, la razón y el instinto (Immanuel Kant)

El siguiente fragmento pertenece al primer capítulo de la Fundamentación de la Metafísica de las Costumbres, obra filosófica del filósofo prusiano en lengua alemana Immanuel Kant publicada en 1785. En ella, Immanuel Kant, nacido el 22 de abril de 1724 y fallecido el 12 de febrero de 1804, diserta acerca de la moral. El filósofo español Manuel García Morente tradujo esta obra en 1921, en cuyo prólogo nos dice:
 
«La preocupación por los problemas morales es, en Kant, fundamental. Incluso se ha dicho que toda su filosofía teórica es una mera preparación para la filosofía práctica; lo cual, en cierto modo, es verdad, puesto que la crítica limita las facultades metafísicas de la especulación teórica, precisamente para abrir camino a la práctica, y en Kant la religión se funda en la moral y no la moral en la religión».
 
Retrato de Immanuel Kant
Immanuel Kant